Seleccionamos minuciosamente las sandías más frescas en su punto óptimo de madurez. La clave de nuestro proceso reside en la destilación en reactor de vacío, una técnica de vanguardia que nos permite reducir drásticamente la temperatura de ebullición a tan solo 30°C.
Este control de temperatura excepcionalmente bajo es crucial, ya que nos permite capturar y potenciar la delicada esencia aromática y el sabor vibrante de la sandía (su dulzor natural y su frescor inconfundible) de una forma que la destilación tradicional no puede igualar.
El resultado es un destilado exquisito y singular, con un equilibrio perfecto de dulzor y frescor tanto en nariz como en boca. Una combinación inolvidable que invita a ser disfrutada con hielo y tónica, transportándote instantáneamente a las tardes doradas del verano.